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CONTEXTO HISTORICO DE LA PELICULA
02 DE MARZO DE 2010
Japón había estado presente en Asia desde 1931, cuando se anexionó Manchuria y se estableció Manchuoko, un estado de paja japonés. En agosto de 1937, Japón comenzó una invasión declarada de China. El ejército japonés se enfrentó en duras batallas por tierra en Shanghai y lanzó masivas campañas de bombardeos aéreos contra Nanking, entonces capital de China. El 12 de noviembre, Shanghai había caído y llegado el 13 de diciembre, los japoneses habían derrotado al ejército defensivo chino y había invadido la ciudad de Nanking.
Los acontecimientos, conocidos ahora como ‘la violación de Nanking’, duraron aproximadamente seis semanas. La ciudad fue saqueada e incendiada, y los maleantes soldados japoneses desencadenaron una increíble oleada de violencia sobre la población de Nanking. Según la sentencia sumarial del Tribunal Militar Internacional para el Lejano Oriente, también conocido como los Tribunales de Tokyo, “se estima que el número total de civiles y prisioneros de guerra asesinados en Nanking, y en sus zonas circundantes, durante las primeras seis semanas de la ocupación japonesa, fue de más de 200.000. Ocurrieron unas 20.000 violaciones en la ciudad durante el primer mes de la ocupación”.
Previo a la caída de la ciudad, muchos chinos lograron escapar de las tropas que se acercaban y todos los ciudadanos extranjeros fueron evacuados. Sin embargo, un grupo de 22 expatriados europeos y americanos se negaron a marchar. A pesar de los devastadores ataques aéreos y ante la amenaza de la llegada inminente del ejército, estos occidentales –incluyendo a John Rabe, un negociante Nazi; Bob Wilson, un cirujano norteamericano y Minnie Vautrin, la directora americana de una escuela de misionarios–, permanecieron para habilitar una Zona de Seguridad que pudiera proteger a los civiles. Unos 200.000 refugiados se aglomeraron en esta Zona, que tenía una extensión de unos cinco kilómetros cuadrados. Durante la brutal ocupación, los miembros del comité de la Zona de Seguridad manifestaban enérgicamente su protesta a las autoridades japonesas ante las acciones del ejército, pero la masacre continuaba. Cada día, John Rabe, Minnie Vautrin y los demás, luchaban por mantener los límites de la Zona de Seguridad intactos y a los refugiados a salvo.
En Marzo, lo peor de la violencia había amainado y el ejército siguió su camino, dejando tras ellos una fuerza de ocupación. Los campos de refugiados en la Zona de Seguridad se desmantelaron, aunque se mantenían los intensos trabajos de auxilio. Los japoneses nombraron un gobierno de paja que dirigió Nanking hasta el final de la guerra. En 1948, el Tribunal de Tokyo condenó a Iwane Matsui, comandante de las fuerzas japonesas en China central, por crímenes de guerra y fue sentenciado a muerte. El Emperador Hirohito y su tío, el Príncipe Asaka, que comandaba las tropas que en la práctica ocuparon Nanking durante la masacre, fueron exculpados.
Hoy en día, pocos japoneses conocen las atrocidades que su país cometió por toda Asia. Setenta años después, la invasión de Nanking continúa siendo un asunto que provoca discordia. Algunos japoneses ultraconservadores niegan o minimizan la masacre. A día de hoy, muchos japoneses creen que las historias contadas sobre las atrocidades cometidas en Nanking son exageraciones o simplemente mentira. Poco después de que el productor Ted Leonsis decidiera realizar un documental sobre Nanking, se produjeron protestas masivas en China sobre la aprobación, por parte de los japoneses, de libros de texto que describían la masacre de Nanking como un “incidente”. Las protestas llegaron a los titulares de periódicos de todo el mundo. Muchos en Asia se sienten indignados ante la peregrinación anual que realiza el ex Primer Ministro japonés al santuario de Yasukuni en Tokyo. Junto con millones de soldados que murieron por el Emperador japonés Yasukuni –que significa “nación pacífica”– el santuario honra las almas de 14 criminales de guerra de clase A.
Anticipándose al 70 aniversario de la invasión de Nanking, a celebrar en diciembre de 2007, los gobiernos chino y japonés convocan conjuntamente un comité de historiadores con el objetivo de acordar una versión común de la historia sobre el conflicto chino-japonés, incluyendo los acontecimientos en Nanking.
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